- UPTA denuncia que la exigencia de no haber desarrollado una actividad por cuenta propia durante los tres años anteriores impide, en la práctica, que quienes llegan desde el RETA puedan acceder directamente a la jubilación flexible.
- La organización reclama, además y de forma independiente, una verdadera jubilación progresiva para los autónomos, que permita percibir desde el inicio al menos el 75% de la pensión y no obligue a esperar hasta cinco años para alcanzar el 100%.
Valencia, 28 de agosto de 2026.- La Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA España) denuncia que el nuevo diseño de la jubilación flexible impulsado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones vuelve a situar a los trabajadores autónomos en clara desventaja. Para la organización, resulta especialmente grave que una reforma que pretende ampliar las posibilidades de compatibilizar jubilación y trabajo introduzca precisamente para los trabajadores por cuenta propia una barrera que dificulta enormemente su acceso.
JUBILACIÓN FLEXIBLE: UNA PUERTA QUE SE ABRE, PERO NO PARA EL AUTÓNOMO QUE VIENE DEL RETA
La nueva regulación contempla la posibilidad de desarrollar una actividad por cuenta propia dentro de la jubilación flexible. Sin embargo, establece una condición determinante: no haber desarrollado una actividad por cuenta propia durante los tres años anteriores a la jubilación.
Para UPTA, esta exigencia genera una situación difícilmente comprensible. Un autónomo que alcanza la edad de jubilación después de décadas de actividad y cotización al RETA no puede pasar directamente de su actividad a la jubilación flexible. En cambio, esta modalidad resulta mucho más accesible para quienes proceden fundamentalmente del trabajo por cuenta ajena y, una vez jubilados, deciden iniciar posteriormente una actividad por cuenta propia cumpliendo los requisitos establecidos.
La organización considera que se produce así una nueva diferencia de trato que perjudica precisamente a quienes han desarrollado durante años su actividad económica como autónomos. No tiene sentido abrir legalmente la jubilación flexible al trabajo por cuenta propia y, al mismo tiempo, cerrar la puerta a quien llega a la jubilación siendo autónomo.
El presidente de UPTA, Eduardo Abad, considera que “Seguridad Social vuelve a diseñar una reforma pensando fundamentalmente en el trabajo por cuenta ajena y obliga a los autónomos a adaptarse a un modelo que no responde a su realidad. No podemos aceptar que después de décadas cotizando al sistema se nos siga tratando como trabajadores de segunda”.
UPTA exige al Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones que elimine la barrera de los tres años y permita que los trabajadores autónomos puedan acceder realmente a la jubilación flexible sin tener que permanecer previamente apartados de su actividad económica. “Si un autónomo tiene que abandonar su actividad durante tres años para poder acceder a una modalidad denominada jubilación flexible, entonces para los autónomos de flexible tiene muy poco”, señala Abad.
JUBILACIÓN PROGRESIVA: UN PROBLEMA DIFERENTE QUE TAMBIÉN NECESITA UNA REFORMA
UPTA diferencia esta situación de otra reivindicación histórica de la organización: la necesidad de establecer una verdadera jubilación progresiva para los trabajadores autónomos. Se trata de dos cuestiones distintas que deben abordarse de forma independiente.
La jubilación progresiva debería permitir que un autónomo que haya alcanzado la edad correspondiente y reúna los requisitos para jubilarse pueda decidir voluntariamente continuar con su actividad mientras percibe una parte sustancial de la pensión que ha generado durante su vida laboral.
UPTA considera incomprensible que el modelo actual obligue a prolongar durante años la actividad para alcanzar progresivamente la compatibilidad con el 100% de la pensión, porcentaje al que se llega con cinco años de demora. Para la organización, este periodo resulta excesivo para trabajadores que ya han alcanzado la edad de jubilación y han completado su carrera de cotización.
UPTA PROPONE PARTIR, COMO MÍNIMO, DEL 75% DE LA PENSIÓN
La propuesta de UPTA es que los trabajadores autónomos que, teniendo derecho a jubilarse, decidan voluntariamente continuar desarrollando su actividad puedan percibir desde el primer momento al menos el 75% de la pensión que les corresponda. A partir de ahí, debería establecerse una progresión razonable hasta alcanzar el 100%, sin obligar al autónomo a prolongar durante cinco años su permanencia en la actividad para conseguir la compatibilidad plena.
Eduardo Abad señala que “una persona que ha llegado a su edad de jubilación y ha cumplido con sus obligaciones de cotización no puede tener que esperar otros cinco años para alcanzar el 100% de compatibilidad. Si voluntariamente quiere seguir trabajando, debería comenzar percibiendo, como mínimo, el 75% de la pensión que se ha ganado”.
UPTA recuerda que facilitar una salida progresiva del trabajo autónomo tendría, además, consecuencias positivas para uno de los grandes problemas estructurales del colectivo: el relevo generacional. Miles de comercios, talleres, establecimientos de hostelería, actividades profesionales y pequeños negocios continúan siendo económicamente viables cuando sus titulares alcanzan la edad de jubilación.
Una jubilación progresiva bien diseñada permitiría reducir paulatinamente la dedicación, preparar la transmisión de la actividad y acompañar durante un periodo a la persona que vaya a continuar con el negocio, facilitando así la continuidad de actividades que de otro modo corren el riesgo de desaparecer con la jubilación de sus titulares.
DOS PROBLEMAS DISTINTOS, DOS CAMBIOS URGENTES
UPTA reclama al Ministerio dos modificaciones claramente diferenciadas. En la jubilación flexible, eliminar la barrera que impide el acceso directo a quienes han desarrollado una actividad por cuenta propia durante los tres años anteriores. En la jubilación progresiva, permitir que los autónomos que voluntariamente continúen con su actividad puedan partir, como mínimo, del 75% de su pensión, estableciendo una progresión más rápida y razonable hasta alcanzar el 100%.
“Los autónomos no queremos privilegios. Queremos dejar de ser los trabajadores de segunda del sistema de pensiones. Si hemos cotizado y generado nuestros derechos, necesitamos las mismas posibilidades para decidir cómo y cuándo hacemos nuestra transición hacia la jubilación”, concluye Eduardo Abad.
UPTA ACUSA SEGURETAT SOCIAL DE DISSENYAR UNA JUBILACIÓ FLEXIBLE QUE TORNA A CONVERTIR ALS AUTÒNOMS EN TREBALLADORS DE SEGONA
• UPTA denúncia que l’exigència de no haver desenrotllat una activitat per compte propi durant els tres anys anteriors impedix, en la pràctica, que els qui arriben des del RETA puguen accedir directament a la jubilació flexible.
• L’organització reclama, a més i de manera independent, una verdadera jubilació progressiva per als autònoms, que permeta percebre des de l’inici almenys el 75% de la pensió i no obligue a esperar fins a cinc anys per a aconseguir el 100%.
Valencia, 28 d’agost de 2026.- La Unió de Professionals i Treballadors Autònoms (UPTA España) denúncia que el nou disseny de la jubilació flexible impulsat pel Ministeri d’Inclusió, Seguretat Social i Migracions torna a situar als treballadors autònoms en clar desavantatge. Per a l’organització, resulta especialment greu que una reforma que pretén ampliar les possibilitats de compatibilitzar jubilació i treball introduïsca precisament per als treballadors per compte propi una barrera que dificulta enormement el seu accés.
JUBILACIÓ FLEXIBLE: UNA PORTA QUE S’OBRI, PERÒ NO PER A L’AUTÒNOM QUE VE DEL RETA
La nova regulació contempla la possibilitat de desenrotllar una activitat per compte propi dins de la jubilació flexible. No obstant això, establix una condició determinant: no haver desenrotllat una activitat per compte propi durant els tres anys anteriors a la jubilació.
Per a UPTA, esta exigència genera una situació difícilment comprensible. Un autònom que aconseguix l’edat de jubilació després de dècades d’activitat i cotització al RETA no pot passar directament de la seua activitat a la jubilació flexible. En canvi, esta modalitat resulta molt més accessible per als qui procedixen fonamentalment del treball per compte d’altri i, una vegada jubilats, decidixen iniciar posteriorment una activitat per compte propi complint els requisits establits.
L’organització considera que es produïx així una nova diferència de tracte que perjudica precisament als qui han desenrotllat durant anys la seua activitat econòmica com a autònoms. No té sentit obrir legalment la jubilació flexible al treball per compte propi i, al mateix temps, tancar la porta a qui arriba a la jubilació sent autònom.
El president d’UPTA, Eduardo Abad, considera que “Seguretat Social torna a dissenyar una reforma pensant fonamentalment en el treball per compte d’altri i obliga els autònoms a adaptar-se a un model que no respon a la seua realitat. No podem acceptar que després de dècades cotitzant al sistema se’ns continue tractant com a treballadors de segona”.
UPTA exigix al Ministeri d’Inclusió, Seguretat Social i Migracions que elimine la barrera dels tres anys i permeta que els treballadors autònoms puguen accedir realment a la jubilació flexible sense haver de romandre prèviament apartats de la seua activitat econòmica. “Si un autònom ha d’abandonar la seua activitat durant tres anys per a poder accedir a una modalitat denominada jubilació flexible, llavors per als autònoms de flexible té molt poc”, assenyala Abad.
JUBILACIÓ PROGRESSIVA: UN PROBLEMA DIFERENT QUE TAMBÉ NECESSITA UNA REFORMA
UPTA diferència esta situació d’una altra reivindicació històrica de l’organització: la necessitat d’establir una verdadera jubilació progressiva per als treballadors autònoms. Es tracta de dos qüestions distintes que han d’abordar-se de manera independent.
La jubilació progressiva hauria de permetre que un autònom que haja aconseguit l’edat corresponent i reunisca els requisits per a jubilar-se puga decidir voluntàriament continuar amb la seua activitat mentres percep una part substancial de la pensió que ha generat durant la seua vida laboral.
UPTA considera incomprensible que el model actual obligue a prolongar durant anys l’activitat per a aconseguir progressivament la compatibilitat amb el 100% de la pensió, percentatge al qual s’arriba amb cinc anys de demora. Per a l’organització, este període resulta excessiu per a treballadors que ja han aconseguit l’edat de jubilació i han completat la seua carrera de cotització.
UPTA PROPOSA PARTIR, COM A MÍNIM, DEL 75% DE LA PENSIÓ
La proposta d’UPTA és que els treballadors autònoms que, tenint dret a jubilar-se, decidisquen voluntàriament continuar desenrotllant la seua activitat puguen percebre des del primer moment almenys el 75% de la pensió que els corresponga. A partir d’ací, hauria d’establir-se una progressió raonable fins a aconseguir el 100%, sense obligar l’autònom a prolongar durant cinc anys la seua permanència en l’activitat per a aconseguir la compatibilitat plena.
Eduardo Abad assenyala que “una persona que ha arribat a la seua edat de jubilació i ha complit amb les seues obligacions de cotització no pot haver d’esperar altres cinc anys per a aconseguir el 100% de compatibilitat. Si voluntàriament vol continuar treballant, hauria de començar percebent, com a mínim, el 75% de la pensió que s’ha guanyat”.
UPTA recorda que facilitar una eixida progressiva del treball autònom tindria, a més, conseqüències positives per a un dels grans problemes estructurals del col·lectiu: el relleu generacional. Milers de comerços, tallers, establiments d’hostaleria, activitats professionals i xicotets negocis continuen sent econòmicament viables quan els seus titulars aconseguixen l’edat de jubilació.
Una jubilació progressiva ben dissenyada permetria reduir gradualment la dedicació, preparar la transmissió de l’activitat i acompanyar durant un període a la persona que vaja a continuar amb el negoci, facilitant així la continuïtat d’activitats que d’una altra manera corren el risc de desaparéixer amb la jubilació dels seus titulars.
DOS PROBLEMES DISTINTS, DOS CANVIS URGENTS
UPTA reclama al Ministeri dos modificacions clarament diferenciades. En la jubilació flexible, eliminar la barrera que impedix l’accés directe als qui han desenrotllat una activitat per compte propi durant els tres anys anteriors. En la jubilació progressiva, permetre que els autònoms que voluntàriament continuen amb la seua activitat puguen partir, com a mínim, del 75% de la seua pensió, establint una progressió més ràpida i raonable fins a aconseguir el 100%.
“Els autònoms no volem privilegis. Volem deixar de ser els treballadors de segona del sistema de pensions. Si hem cotitzat i generat els nostres drets, necessitem les mateixes possibilitats per a decidir com i quan fem la nostra transició cap a la jubilació”, conclou Eduardo Abad.